Flavia Contreras

Hacían ya seis meses sin tener mi periodo menstrual, me sentía anemicamente cansada y con constante sueño. Mi esposo preocupado hizo el contacto con Francisco para que me atendiera y así fue. Al llegar a la consulta le conté como me sentía en realidad al expresar mis sentimientos pude darme cuenta que en varios ámbitos de mi vida me estaba limitando y volviendo a una rutina que no era sana. Luego comienza la terapia me recosté en la camilla y cerré los ojos vi luces de diferentes colores y caballos en movimiento sentí dolor en la zona de mi útero sentía que se me estaba removiendo órganos que estaban adheridos, recuerdo igualmente haber movido mucho mi cara y sentir alivio como si me hubiesen sacado una máscara que no era mía de mi rostro igualmente seguí sintiendo dolor en general.
Cuando terminó la terapia Francisco me preguntó como me sentía y le manifesté que esta vez había experimentado mucho dolor físico que específicamente se concentraba en el útero, columna y rostro. Luego al sentarme nuevamente en la camilla sentí el típico dolor cuando cada mes me llega mi periodo y tuve urgencia en ir al baño, cuando revisé mi ropa interior me dí cuenta que mi periodo menstrual había llegado y con un flujo fuerte.
Desde entonces no he vuelto a obstruir este periodo natural. Sin embargo, me doy cuenta de lo maravillosas que son las energías bien encausadas hacia un objetivo que me liberó de tensiones, angustias y rigidez.

Desarrollado por Websmart