Ricardo Said Heresi

Mi nombre es Ricardo Said Heresi, Soy Ingeniero Civil, tengo 53 años, tengo una empresa de Construcción de Viviendas Sociales, estoy separado hace 12 años, con 3 hijos en la universidad de 24, 22 y 19 respectivamente.
Los datos de arriba son para explicar que soy una persona de características comunes dentro de la sociedad chilena. Sin embargo hace 4 años vivía en un estrés extremo ya que mi empresa se encontraba pasando un muy difícil momento coincidiendo con la crisis mundial denominada “Asiática”, con lo cual el miedo a perder mi empresa, no poder pagar mis deudas y bajar de calidad de vida, entre otras consecuencias, hizo que sufriera en un momento de angustia, un infarto cardiaco, con el cual logré entender que mi vida estaba total y absolutamente sobrepasada.
Una vez que salí de la fase aguda de esta enfermedad, comencé a buscar mi sanación física, mental, emocional y por supuesto espiritual , para ello me sometí a todas las instancias de medicina alternativa que cualquiera me recomendaba, fue así como conocí a mi amigo Francisco Rojas, que luego de tratarme con mucho amor y dedicación, logró que empezara a creer que la medicina alternativa y saber que es tan valedera y en algunos casos mejor que la medicina tradicional o alópata, la cual no trata al ser humano desde su integridad , si no que lo ve como partes de un todo.
Como Ingeniero y escéptico de la sanación cuántica, necesitaba alguna demostración empírica de que Francisco estaba conectado con formas de energía vibratorias imposibles de ver con los sentidos fisiológicos, fue entonces cuando hubo un hecho, entre otros , que me marcó de manera importante y me hizo modificar mi mente abriéndola a otras dimensiones, el hecho que narraré sucedió de la siguiente manera:
Cuando mi empresa entró en cesación de pagos, varios bancos empezaron las demandas en contra de mi empresa judicialmente, y contra mi persona en particular por ser el Representante Legal de la misma. En mis años de profesión había logrado comprar tres casas, una donde viven mis hijos junto a su mamá, otra que ocupaba de oficina y una casa de veraneo en Las Cruces.
Como es obvio , las demandas y embargos eran contra mis bienes, y una tarde que estaba en mi oficina, llegó un embargo contra una de mis casas, informando en ese documento que la casa sería rematada por una institución financiera a la brevedad, claro está que frente a esta mala noticia entré en cólera, dado que había negociado con ellos el día anterior y que habíamos acordado una forma de pago, pero como es lógico, estas empresas juegan a dos bandos y siempre su interés es recuperar al máximo lo invertido y ganar más, por lo que sentí una impotencia atroz y llamé a Francisco enojado y casi culpándolo de mi “triste situación”, a lo cual él me dijo que no me preocupara y que me relajara ya que aun no me habían quitado mi casa, a lo cual expresé que ya era un hecho irremediable, insistiendo Francisco que no era así, terminando la conversación yo más enojado aun por que pensaba que él no entendía nada de lo que pasaba.
Esa noche apenas pude cerrar los ojos, me sentía hundido en un hoyo oscuro y sin salida, pensando en mis hijos y que les diría cuando supieran que por malos negocios su padre los dejaría sin vivienda, era todo confuso y no veía una salida a esta situación.
Cuando llegó la mañana, casi sin haber dormido, me levanté a duras penas para ir al banco a conversar de nuevo para ver si algo se podía aun hacer, fue entonces cuando recibí una llamada de esta institución invitándome a repactar ya que, y esto es lo increíble, el abogado del banco había ingresado mal la demanda y que el Juez había suspendido la causa hasta nuevo aviso, o sea, el abogado que tenía el banco, ese que todos los días ingresa demandas por clientes morosos o impagos, en la mía y sólo en la mía, se había equivocado, suerte o milagro? , Pero más increíble aun , como Francisco lo habría sabido? O sólo fue casualidad?, fue cuando me hacía estas preguntas que mi querido amigo Francisco me llamó y dijo relajadamente: “ahora como se siente? Ve que no le quitarán su casa?, le pido que se relaje y sea feliz por que Usted de lo merece”.
Quedé atónito , ya había sido milagroso que el abogado se equivocara, pero…… como supo Francisco lo sucedido si yo no le había contado? Al menos maravilloso, asombroso y digno de alguien elevado de este mundo material.

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